lunes, 15 de agosto de 2005 - 10:16 p.m.

El Taladro está en la quiebra, aunque Duhalde lo mima (Página 12)

El 17 de octubre, tras el acto de lanzamiento de su campaña electoral, Eduardo Duhalde abandonó la Plaza de Mayo todavía llena para volar a la cancha de Banfield. Al gobernador no le importó que el partido estuviera avanzado; pidió un helicóptero y llegó a ver el segundo tiempo. Banfield es una de sus mayores pasiones, una preocupación más antigua que la política, y un refugio sostenido en el recuerdo de su padre llevándolo de la mano a la popular. Pero desde que alcanzó la gobernación, el club se convirtió también en su pequeño feudo. Primero lo manejó su secretario privado, Carlos Tempone. Después fue el turno de Tito García, su actual subsecretario de Servicios Públicos, y de Julio Grigera, su cuñado y directivo del Grupo Banco Provincia. Ahora la presidencia quedó en manos de su amigo Carlos Portell. En este reino privado no se ahorran gestos para rendir pleitesía a la figura de Duhalde, al punto que el libro sobre los 100 años de la institución comienza con su foto. Y una abultada lista de grandes y medianas empresas ha descubierto su vocación benefactora por la institución de los amores del gobernador.

En el cuadro de honor de las firmas que desinteresadamente aportaron dinero o bienes a Banfield figura Loma Negra, Acindar, Somisa, el Banco Mariva, la AFJP Orígenes, Omega Seguros, Benito Roggio e Hijos, Toyota, Femeba y hasta el Banco Provincia.


--Qué puso Amalita Fortabat? --preguntó este diario al presidente del club, Carlos Portell


--El cemento para la tribuna nueva. Cada empresa colabora de diferentes maneras. Donando materiales para las construcciones en el Campo de Deportes, o con algún tipo de canje.


--No es una cantidad inusual de firmas interesadas en ayudar a un club de zona?


--Bueno... puede ser que Duhalde haya llamado alguna vez a alguno, para pedirles que den una mano.


El gobernador, en realidad, no ha reparado en ningún tipo de esfuerzo. Sus hombres en la intendencia de Lomas de Zamora firmaron un decreto por el que desde 1993 el 6 por ciento de la recaudación del Bingo Avenida va a parar a la cuenta corriente de Banfield. Son unos 90 mil dólares recibidos puntualmente cada mes. En los últimos años, por otra parte, el club cerró buenos negocios: compró 27 hectáreas de El Hogar Obrero en condiciones muy laxas, por 3,6 millones de pesos. Unos meses después le vendieron la cuarta parte de esos terrenos a Carrefour por 4 millones.


Sin embargo, El Taladro no podría estar peor: "A un paso del llamado a concurso de acreedores", dice su presidente. Dos cifras alcanzan para entender la caída libre de sus finanzas: en 1993 tenía una deuda de 2 millones de dólares; hoy las cuentas impagas están cerca de los diez. "Tienen 120 intendencias donde robar y vienen a hacerlo acá, que es como sacarle plata al monedero de la abuela" se quejan desde la oposición. El tradicionalismo, la agrupación donde se mezclan frepasistas e independientes, basó su última campaña electoral en un duro ataque al Grupo de Apoyo a Banfield, una especie de club de amigos de la institución acusado de "usufructuar los negocios que debieron ser del club". Previsiblemente, el Grupo está integrado por amigos del gobernador y empresarios que han crecido al calor de su gestión de gobierno. Estos son los nombres más relevantes:


* José Luis Pardo, uno de los dueños del Banco Mariva y compañero junto a su mujer de varios viajes de placer de los Duhalde.


* Raúl Rotelli, gerente de Alvarez y Patiño, empresa con abultados contratos con la Municipalidad de Lomas de Zamora.


* Los Fucito, dueños de Omega Seguros e íntimos del gobernador.


* El secretario privado Carlos Tempone y su cuñado Julio Grigera.


* El subsecretario de Servicios Públicos bonaerense, Pedro García.


* Atilio Pettinati, anterior presidente del club y dueño de la compañía de Omnibus Maipú.


El cuestionamiento central al Grupo, que se creó para colaborar con el crecimiento del club, es que terminó manejando el negocio de los pases. Los tradicionalistas señalan que ése fue el caso de las transferencias de Cruz, Javier Zanetti, Mauro Navas y César Aquino. Hoy se discute por Pedro Sarabia. El paraguayo fue adquirido en 260 mil dólares por Banfield, y figura como de su propiedad en el último balance. Lo vendieron en un millón setecientos cincuenta mil pesos, pero al club sólo le quedará una parte de la ganancia. El presidente Portell explicó a Página/12 que Sarabia "figuraba por error como propiedad de Banfield, pero en realidad pertenece a una sociedad uruguaya." Portell no recuerda el nombre de esa sociedad.


Nota publicada en Página 12: http://www.pagina12.com.ar/1998/98-11/98-11-08/pag15.htm