lunes, 16 de abril de 2018 - 01:01 a.m.

El hokey sabe que 20 años es un montón

Hace algunas semanas homenajearon antes del partido con San Carlos. a Ayelén Piñeyro y a Gisella Ramos, dos jugadoras que t llevan 20 años en el club. Fue hace algunas semanas,
Actividades DeportivasAyelén tiene 28 años, y antes de ser esta profesora de Educación Física que es ahora y que trabaja en un centro de día con chicos y adultos con capacidades diferentes, fue una incansable nena de 8 a la que nadie podía parar. ¿La salida para una chica de doble escolaridad que seguía a mil? Que haga un deporte, y como su hermana de 15 ya estaba en hockey, allá fue.

Hizo desde Escuelita hacia arriba, y ya con edad de 6ta debutó en 1ra. Claro, vivió ascensos y descensos, y a los 17 empezó a colaborar en la tarea de formación de otras categorías. Como le sobra tiempo, hasta toma clases de tenis en Banfield mismo. “Paso más tiempo en el club que en mi casa. El club es mi lugar en el mundo”, se le escapa. Y sigue: “Estar en el club es siempre un buen plan”.


Ayelén es, además, un triunfo del bien, je: papá es de Lanús, pero ella se pintó de verde y blanco con fuerza y para siempre: tiene un taladro tatuado, un novio hincha de Banfield… Fana de la milanesa con papas fritas, esta habitante de Monte Grande estuvo varias veces ternada para los viejos premios Taladro y hasta fue convocada a un seleccionado sub 15.


Lo de Giselle tiene costados que nos hacen caer en el lugar común que habla de la tenacidad, de la voluntad, de la fuerza… Giselle tiene ahora 29 años, y pasó 20 en el club. Es de las que jugaba en su casa con un palo y una pelota de tenis, y como su hermano hacía fútbol en Banfield, su llegada al predio fue casi natural. Desde las Escuelita hasta la 1ra de la B que integra ahora, la delantera ya ni puede calcular con cuántos profesores estuvo. Eso sí: ella también se dio el gusto de probar eso de ser entrenadora, y durante dos años fue profe de las más chiquitas en el club.


Con eso sigue ahora, porque además de estudiar Administración de Empresa, Giselle trabaja en una escuela de hockey en Monte Grande. Mientras, espera un trasplante que le permita superar su insuficiencia renal, que la obliga a dializarse de modo permanente. Se ve cerca del retiro, pero eso nunca se sabe. Si hasta jura que no tiene otro hobby que no sea el hockey mismo. 
Bien por el hockey, entonces, que homenajea a las suyas. En este caso, a dos que hace tanto que están en el club, que una mandó una foto en blanco y negro, y la otra entrenó a nenas que ahora está en 1ra. Es que, claro, no jodamos: 20 años son un montón.