domingo, 11 de diciembre de 2016 - 08:21 a.m.

Banfield de Mar del Plata cayó en la final

Por Sebastián Arana para La Capital. El Taladro marplatense llegó a la final del torneo regional y tras igualar en cero ante Kimberley, cayó en los penales por 4 a 2, y así cortó una racha negativa.

Kimberley también terminó con la maldición que sufría cada vez que enfrentaba a Banfield en una definición. Cada vez que el conjunto portuense se había coronado había vencido en la final a los de la avenida Independencia. Banfield no dejó su clásica línea de tres con la intención de pelearle a Kimberley el partido en la mitad de cancha. Esa última línea aguantó casi siempre. Pero el equipo portuense no logró apoderarse del control del sector central.

A medida que corrían los minutos, Mañas tuvo menos libertades. Y el partido se hizo ordinario. Kimberley no supo muy bien qué hacer con su predominio. Sus delanteros fueron impotentes para superar mano a mano a los defensores portuenses, sobre todo a Asención, impasable para cualquiera. Sólo en contadas oportunidades lo lograron. Goiburu lo hizo una vez y su centro peligroso fue despejado por una cabeza enemiga. Rondanina lo logró en otra oportunidad y Rando cortó el envío al primer palo.

En ese contexto, las chances para marcar llegaron con jugadas de pelota parada. Banfield, así, tuvo alguna aproximación. Pero la más clara por esa vía también la tuvo Kimberley. Un cabezazo que Baigorria conectó con llamativa soledad en el área, tras córner de Mañas, y que se fue apenas alto.

El segundo tiempo se animó un poco más. Banfield ganó en peso ofensivo con el ingreso de Maximiliano Andrade por Matías Morales. Por fin tuvo un delantero capaz de sacar de la zona de confort a Coppens, Fares y compañía. Kimberley mantuvo la iniciativa. Le faltó ingenio para superar una defensa infranqueable. Pero jugar en campo rival, al menos, le permitió generar faltas. Y de ellas consiguió chances. Como un tiro libre frontal de Baigorria que se desvió en la barrera y obligó a Rando a una gran estirada para desviar al córner.

Si Rondanina no pudo con el penal, ya nadie fue capaz de romper el cero. Los penales volvieron a definirlo todo. Rando le pasó cerca a dos y no pudo ser el héroe. Y Kimberley no necesitó a Zappacosta para levantar el trofeo. Tuvo como aliado a un poste (devolvió el remate de Briones) y a una muy mala ejecución de Broso para festejar. Ganó el mejor. Aunque no marcó la diferencia que muchos aguardaban. El torneo marplatense no es fácil. Se ratificó que conquistarlo no es un objetivo chico. Y Kimberley lo tuvo desde el primer día.