miércoles, 31 de agosto de 2016 - 04:00 p.m.

Ejemplo de vida

Donde se pueda hacer inclusión, él está. Y aprovecha cada oportunidad. “Banfield me presta las instalaciones, y yo solo cobro un bono contribución para solventar los gastos. Así puedo darle clases a la gente que no puede pagar y yo las ayudo para que puedan hacer tenis”, cuenta el profesor Diego García Tortosa. Y levanta los hombros.
Diego tiene una lesión medular que lo obliga a usar silla de ruedas desde que nació. Eso no le impidió ser el primer jugador de tenis en silla de ruedas en convertirse en docente, avalado por la Asociación Argentina de Tenis. Y lo hace en el Campo de Deportes de Banfield, donde “todos son bien recibidos”.


Las clases son lunes y jueves 10.30 a 12.30. “No importa la edad, ni el sexo; no importa siquiera si alguien tiene una discapacidad... en Inclusión Tenis somos todos iguales!”, detalla el propio profesor en su página de Facebook. “Todo lo que hago es a pulmón”, cuenta Diego, en una pausa de un café en el buffet del club. Llega a las 10, para comenzar el entrenamiento media hora después. Planifica cada día de la semana porque le gusta tener todo organizado y que nada sea azaroso.



“Cuando empecé a jugar y tuve la idea de ser profesor, recibí muchos comentarios negativos. Me decían que no iba a poder y, menos aún, sin el apoyo de la Asociación Argentina de Tenis. Hice todo y más también”, suelta. Además de dar clases, trabaja para la Secretaría de Deportes de la Municipalidad de Lomas de Zamora, en el área de inclusión social. Y en Banfield, es claro, se ve que está dejando huella: lo saluda y le grita cada uno de los que pasa cerca. (Por Mariano Bargach para Actividades)