domingo, 08 de mayo de 2016 - 06:59 p.m.

Un hincha de Banfield fue dado de alta por la Time Warp

Diario Perfil. Leandro Espinosa, fanático de Banfield y del tecno comparte por primera vez los recuerdos de esa noche. Hasta hoy no se sabía que un hincha del Taladro estaba internado por los sucesos de esa fiesta electrónica.

El sofoco y la imposibilidad de escapar también son los primeros recuerdos de Leandro, de 19 años, al que todos llaman “Nano” dentro y fuera del sanatorio. Superado el coma en el que estuvo más de diez días, está ahora conectado a una sonda nasal, sin los tubos que atravesaban su garganta y con las cuerdas vocales debilitadas por la internación. “Lo único que me acuerdo de esa noche es que estaba bailando con mis amigos. Había mucha gente, mucho quilombo, no se podía respirar. De repente empezó a faltarme el aire. Tenía palpitaciones, y me desmayé”, dice desde su cama en Cemic, de la que su mamá, María Cristina, no se despega ni un minuto. Su papá, Agustín, en cambio, va y viene a la casa familiar esperando que lo trasladen a una habitación común.

Leandro agrega ahora: “Me desperté en el hospital sin saber qué había pasado, ni cómo había llegado ahí. Yo fui a una fiesta y terminé internado”. Recién reaccionó el jueves 29 de abril. “Ahora lo único que quiero es ir a mi casa. Ni pienso en volver a una fiesta de ésas”, confía. Cuando le contaron lo que había pasado fue la primera vez que “tuvo noción” de lo que había vivido, según confía su padre. “En el medio hubo de todo: días mejores y otros más difíciles. Tuvo algunas crisis de nervios que derivaron en tener que sujetarlo a la cama. Ahí los médicos me hacían entrar y yo lo abrazaba y le hablaba al oído. Le decía que íbamos a salir juntos de esa situación. Y así fue”, se conmueve su padre.

El estado de confusión es recurrente y le espera un largo camino para recuperarse. Espinosa perdió casi el 30% de la masa muscular de sus piernas. Debe volver a tonificar el cuerpo, y el próximo paso es la rehabilitación en agua. “Tiene que aprender a caminar de nuevo”, describe su papá. El jueves empezó a alimentarse con sólidos y le sacaron el suero.

 

Leandro, fanático de Banfield y del tecno, hasta la componía: armaba pistas con sus amigos y las pasaba en su casa. Sus padres no condenaban esos gustos, ni la asistencia de sus hijos a eventos como la Time Warp.