Mariotto banca a Toviggino, el hincha no

La reciente postura de Matías Mariotto, presidente de Banfield, respaldando públicamente a Pablo Toviggino en el escándalo del pasillo de Estudiantes al “no campeón” Rosario Central, generó un fuerte malestar en la comunidad banfileña. No es casual: apenas unos meses atrás, el propio Mariotto había denunciado que el club era víctima de un hostigamiento arbitral, tras un polémico penal en contra frente, justamente, a Estudiantes, acusando a la AFA y a su tesorero de ejercer “amenazas”. Incluso el vicepresidente Mauricio Bonafina se sumó a las críticas en redes sociales, lo que motivó una respuesta directa de Toviggino con mensajes de tono amenazante como “buena suerte, porque la van a necesitar”.

La escalada fue tal que, días después, Mariotto debió rectificarse y pedir disculpas por sus “declaraciones extralimitadas”, asegurando que Banfield continuaría trabajando junto a la AFA. Ese giro abrupto, de la confrontación al alineamiento, hoy se profundiza con su defensa de Toviggino en un nuevo episodio de polémica institucional.

El desconcierto de los hinchas quedó reflejado en la encuesta que realizamos en el Instagram de Soy de Banfield: el 83% de los socios y simpatizantes (360 votos) rechazó la postura de su presidente, dejando en claro que la dirigencia no está en sintonía con la base social que sostiene al club y se distancia de la gestión en AFA de Chiqui Tapia y Pablo Toviggino.

Más allá de lo coyuntural, la figura de Mariotto arrastra sombras familiares y políticas. Su padre, Gabriel Mariotto, quien fuera vicepresidente de Eduardo Spinosa, fue uno de los imputados en el juicio por el programa Fútbol para Todos, finalmente absuelto junto a otros exfuncionarios. Ese antecedente, sumado a la falta de resultados concretos de la auditoría prometida sobre la gestión de Spinosa, que terminó aprobada sin irregularidades, refuerza la percepción de que las grandes promesas de transparencia quedaron en palabras.

En definitiva, el presidente más joven de la historia del fútbol argentino parece haber perdido el rumbo entre la defensa de intereses ajenos y las contradicciones propias. Mientras tanto, la hinchada de Banfield, que exige coherencia y compromiso con el club por encima de cualquier alineamiento político, ya dio su veredicto: Banfield no es secanuca.