Banfield vivió una noche de pura emoción en el Florencio Sola al vencer 3-2 a Estudiantes tras una remontada que quedará en la historia reciente. El partido arrancó cuesta arriba: el Pincha mostró solidez y a los 20 minutos abrió el marcador con un zurdazo cruzado de Santiago Arzamendia. Cuando moría el primer tiempo, Román Gómez apareció para estirar la ventaja y poner el 2-0 parcial que parecía sentenciar la noche. Pero el Taladro no se entregó. En el entretiempo, Banfield ajustó las líneas, salió a presionar alto y con el empuje de su gente fue a buscar el descuento. A los 54 minutos, Rodrigo Auzmendi apareció en el área para empujar la pelota y marcar el 1-2. Apenas siete minutos después, a los 61, Lautaro Ríos ganó en el aire tras un doble cabezazo y estableció el empate. Y la ráfaga letal se completó a los 63, cuando Martín Río, también de cabeza, puso el 3-2 que hizo estallar al Lencho. En menos de diez minutos, Banfield transformó un escenario adverso en una fiesta, mostrando carácter, garra y eficacia en las jugadas claves. Estudiantes, golpeado por la ráfaga y con la cabeza puesta en la Copa Libertadores, no logró reaccionar. Banfield celebró con su gente un triunfo que no sólo suma tres puntos vitales, sino que refuerza la confianza de un plantel que demostró que está vivo, que tiene alma y que puede pelearle de igual a igual a cualquiera. El Taladro pasó de la preocupación a la euforia en un abrir y cerrar de ojos: una victoria que sabe a hazaña.
