viernes, 24 de febrero de 2017 - 07:22 p.m.

“Una pared que no dice nada, cuando ya tiene un dibujo es otra cosa”

Por Sergio Lavezzari para Diario del Conurbano. Lo afirmó Sergio “Checho” Perrone, el dibujante que se animó a realizar su primer mural con Banfield, el club del que es fanático, como motivo en la calle Gandhi esquina Riobamba, en Villa Galicia.
ppEl también ilustrador de la marca de indumentaria Kevingston y aseguró que aún tiene “paredes reservadas” para hacer más y hasta adelantó que pintará uno en la pared exterior de la tribuna Eliseo Mouriño del Florencio Solá. “Me gusta que los dibujos sean conocidos, que a la gente les guste, los disfruten, que digan los de Banfield ‘Qué buen dibujo’, pero no yo”, confesó el artista gráfico quien también reconoció el impuso que las redes sociales le dio a sus trabajos.

Fue una nueva experiencia para Sergio, pero asimismo no esquivó el desafío. “Nunca había dibujado en una pared”, reveló el ilustrador, quien aseguró que al realizarlo se sintió cómodo “porque salió rápido” y como él quería.

“Me encanta hacerlo porque me gusta el arte callejero”, se sinceró al tiempo que consideró que “una pared que no dice nada cuando ya tiene un dibujo es otra cosa” porque “de ser algo que ignorás totalmente pasa a ser algo que te llama la atención”.

“Los chicos de ‘Solo por Banfield’ me invitaron a pintar una pared y ahí arranqué con una. Ahora tenemos el proyecto de hacer otro”, explicó sobre el puntapié inicial que propició el grupo de fanáticos que se encargan de embellecer algunos muros de Lomas de Zamora con pintadas relacionadas al Taladro.

Para lo que viene, prometió que habrá más murales con su arte. “Hay una pared en la Mouriño (la tribuna Eliseo Mouriño del estadio Florencio Sola, sobre la calle Lugano) del lado de afuera que nos dejaron un espacio y ahí haremos lo próximo”.

Sobre el mismo, si bien está lugar del próximo trabajo lo que todavía no decidió es la imagen que plasmará, aunque confirmó que “motivos hay un montón”, pero entre las opciones baraja dos como principales. “Tengo un jugador que en la pierna tiene como la mecha de un Taladro y si no un hincha con una bandera, estoy entre esas dos”, adelantó.

Incluso su amor por el club lo llevó a incursionar en un terreno insólito. Cuando el Taladro ganó su único campeonato de Primera División en 2009 hizo unas remeras con un estampado que él mismo diseñó, pero fue estafado por un eventual socio.

“Dije ‘Me saco las ganas y hago unas remeras que digan ‘Banfield Campeón’’. De golpe en mi baúl tenía 300 remeras y me pregunté: ‘Ahora que hago’, porque soy cero vendedor. Me enganché con un comerciante callejero que me dijo que se las lleve y se vendieron todas. Hice otras 300 y también, pero cuando entré en confianza no lo vi más, había desaparecido del planeta. Pocos meses después me lo encontré en la cancha, las había hecho por su cuenta y las seguía vendiendo”, relató.

Sergio empezó su carrera profesional como dibujante de la contratapa del diario La Unión, momento en el que confesó empezar a tomarse su trabajo “en serio”. Las responsabilidades aumentaron y a los dibujos le siguió la diagramación de páginas. A la par de eso realizó trabajos en la revista “Poder”, propiedad de Daniel Hadad, y algunas colaboraciones para la revista “El Gráfico”.

Lo contactó la empresa Kevingston luego de ver uno de sus trabajos en la mítica revista deportiva que tenía al rugby como motivo. A partir de ahí estrechó lazos con la marca de indumentaria y se abocó de lleno a la realización de las ilustraciones de los estampados que luce cada prenda, bolsa, accesorio y producto de la tienda.

“Estoy más que feliz de trabajar de lo que me gusta y que encima se haya hecho masivo”, señaló Perrone, quien también indicó que el respaldo de la marca también ayudó: “Los dibujos empezaron a estar en todos lados y al tener tantos locales en el país los mismos se hicieron conocidos en todos lados”, desde Sudamérica a Europa.

A partir del reconocimiento popular de sus trazos que se plasmaron en la ropa más el estallido generalizado de las redes sociales donde sus creaciones se viralizaron, marcó un estilo muchas veces imitado e incluso trascendió fronteras, edades y sexo. Pero con todo esto a cuesta intenta que su nombre quede al margen de la masividad, aunque no así su arte.

“Me gusta que los dibujos sean conocidos, que a la gente les guste, los disfruten, que digan los de Banfield ‘Qué buen dibujo’ o que con los de Kevingston que capturo la esencia del rugby. Me gusta que los chicos se críen con éstos dibujos, porque tienen las carpetas, las mochilas y van al colegio con ellos. A mí no me gusta aparecer en ningún lado, no le doy mucha importancia a ser masivo” contrastó Sergio como cierre.