jueves, 12 de enero de 2017 - 10:56 a.m.

Jugando al gran bonete

Editorial Soy de Banfield. Todos sabemos que Banfield está complicado económicamente. Mucho más que la generalidad de los clubes de AFA y también mucho más de lo que nos quieren contar sus dirigentes. La mayoría de las instituciones están con problemas financieros debido al retraso del pago del extinto Fútbol Para Todos, o de su reemplazante (todavía no hay nada concreto), pero la actualidad de Banfield realmente asusta.

rkLACdeNe_930x525Este presente es consecuencia de una serie de desaciertos dirigenciales. Eduardo Spinosa en su loca carrera por escalar en AFA, donde recaló con un cargo no menor: Tesorero, se encargó de firmar contratos millonarios con los jugadores tratando de buscar una competitividad ficticia, suponiendo que con Tinelli sentado en el sillón de Viamonte tendría el aval para poder dibujar tanto los números como las deudas.

La bochornosa elección empatada en AFA y su posterior intervención, produjeron el desplazamiento de Spinosa, además de dejar sus maniobras al descubierto. A tal punto que hoy está procesado por ese desmanejo y descontrol en la emisión los de cheques.

Ante estas eventualidades y buscando dibujar los números hasta último momento, es que la presentación del Balance anual se demoró hasta diciembre, buscando maquillar el incremento descomunal de la deuda con la AFA de 40 millones de pesos en un año (pasando de 36 a 76 en un solo ejercicio), a pesar de haber ingresado otros 40 millones por ventas.

La realidad económica del club está a la vista: una Sede Social concesionada y con escasa actividad a cambio de una deuda contraída por esta gestión con el Grupo Santa Mónica, docentes del ICAB que hicieron paro durante diciembre por falta de pago, empleados administrativos y de mantenimiento que flexibilizaron sus horarios laborales para poder hacer changas, un plantel y un cuerpo técnico que estalló porque se cansó de las promesas incumplidas y decidió no entrenar. Ya vamos por el tercer día consecutivo y sin vistas de mejora.

¿Qué pasó que Banfield no pudo retener ni al kinesiólogo ni al masajista? Las promesas incumplidas colmaron la paciencia de todos y se fueron a trabajar solo un par de estaciones más hacia el norte. Ellos si pueden pagar sus sueldos a pesar de la "inédita crisis de AFA".

Hoy Banfield afronta juicios por empleados que se consideran despedidos por falta de pago, que seguramente tendrán que afrontar gestiones posteriores. Un plantel entero está a la espera de cualquier oferta para pegar el portazo, una falta de inversión y de previsión en inferiores que da miedo (6 coordinadores en tan solo 4 años de gestión) y ninguna obra de infraestructura en el Club.

Spinosa le echa la culpa sistemáticamente a otros, en este caso a la AFA que, según dice el inentendible comunicado oficial, le debe a Banfield 28 millones de pesos.

¿Es la AFA, a quien le debemos 76 millones de pesos, la responsable de este presente?¿O la culpa la tienen quienes firmaron contratos millonarios imposibles de cumplir? Contratos que tarde o temprano el Club debe honrar y deberá terminar pagando porque es un compromiso suscripto irresponsablemente.

El trampolín hacia la AFA hizo que Spinosa se olvidara de consolidar lo propio. En el camino, se fue quedando cada vez más solitario creyéndose superpoderoso pero la realidad le dio otro cachetazo. Todo lo que fue tapando durante mucho tiempo, al final salió a la luz.

Sin dudas, el Club está viviendo una de las situaciones más duras de la historia cuando todavía le quedan dos años de gestión a una dirigencia cada vez más desgastada y que no reconoce errores. Hoy el Club navega en la incertidumbre total y lo peor es que ni el más optimista visualiza grandes cambios a corto plazo.

Hay una forma de hacer política que está agotada y es claro que fracasó ¿No será momento de parar definitivamente la pelota y pensar en un Banfield realmente grande lejos de apetencias personales?¿No se podrá hacer una unidad en serio donde todos los sectores puedan ayudar desinteresadamente al Club en esta grave crisis?