jueves, 28 de abril de 2016 - 09:14 p.m.

Comunicado del Tradicionalismo


Por medio de un comunicado, la agrupación banfileña se expresó acerca del pésimo momento institucional donde ellos ven "ambiciones y miserias que poco tienen que ver con el Club". El comunicado completo.


El 9 de Agosto de 1998 se realizaban las elecciones en el Club Atlético Banfield y la alianza ABC Independientes más la Agrupación el Taladro obtenía el triunfo por 841 votos contra los 601 que obtenía Horacio Sola, representando al Tradicionalismo.


Varias veces nos contaron y muchos vivieron cual era la situación del Club en ese momento. Las decisiones no alcanzaban y los socios mermaban. Ya comenzado el segundo milenio, la Agrupación Tradicionalista entendió y decidió que había que sumarse al ACUERDO BANFILEÑO y arrancar la transformación que había comenzado en 1998.


En sólo dos años se puso en marcha el Club. El 20 de Mayo de 2001 se volvió a primera y en el año 2002 todos los socios unidos lograron modificar el estatuto que no se tocaba desde 1977. En Banfield se mantenía ese ACUERDO y se lograban cosas que antes eran impensadas.


¿Por qué hacemos mención a ésta etapa? Porque sabemos y estamos convencidos que es el camino que hay que volver a tomar, el de los acuerdos donde las responsabilidades más importantes del Club estén en manos de sus socios y donde los egos personales estén ausentes.


El 2016 encuentra a Banfield con una grieta cada vez más amplia producto de ambiciones y miserias que poco tienen que ver con el Club, produciendo una falta de representatividad que hizo que en las últimas elecciones haya votado menos del 30% del padrón.


Queremos que en Banfield se vuelva a gestar un ACUERDO BANFILEÑO PARA EL CRECIMIENTO o pónganle el nombre que quieran. Sin “unidades”, porque en estas siempre hay intereses. Sí un ACUERDO general que involucre a todos y a todo. Esto ya se hizo y salió bien, porque estaba bien claro para donde había que ir y que era más importante la acción que la foto.


Es hora de ser responsables sin gerentes, sin persecuciones y sobre todo despojando acusaciones que no llevan a nada.


El acuerdo depende de los dirigentes de turno y de los  socios que puedan llevarlo a cabo sin el aparato comunicacional que hoy logro dividir a los socios en “anti Banfield” o “pro Banfield”, instalando ídolos de barro que poco tiene que ver con nuestros 120 años de historia.